El gas natural se usa para fabricar amoniaco. El amoniaco es la base de la urea. La urea es el componente principal de los fertilizantes sintéticos. Sin fertilizantes, el rendimiento agrícola cae. Sin rendimiento, sube el precio de los alimentos. La cadena es directa — y casi nunca aparece en el debate público.
Proceso Haber-Bosch · Base de la agricultura industrial moderna
La agricultura moderna depende de los fertilizantes nitrogenados para mantener sus rendimientos. No es una opción — es la base sobre la que funciona el sistema alimentario industrial desde hace décadas.
Esos fertilizantes se fabrican a partir del amoniaco mediante el proceso Haber-Bosch. Y el amoniaco se produce, principalmente, con gas natural. Cuando el precio del gas sube o el suministro se interrumpe, las plantas de fertilizantes reducen producción o paran. Eso ya ocurrió en Europa en 2022, cuando varios fabricantes detuvieron operaciones ante los precios del gas tras la invasión de Ucrania.
Europa no es autosuficiente ni en gas ni en producción agrícola. Ha reducido su sector primario — campo, ganadería, pesca — durante décadas, dependiendo cada vez más de importaciones y cadenas logísticas largas. Eso limita su capacidad de reacción ante cualquier shock externo.
Cuatro países concentran la mayor parte de la producción y exportación mundial de urea. En 2026, ninguno de los cuatro suministra con normalidad.
Mayor exportador mundial de fertilizantes. Desde las sanciones de 2022, redirige su producción hacia Asia. Europa compra menos y a través de intermediarios, lo que encarece el producto final.
Mayor productor mundial de urea, con cerca de un tercio de la oferta global. Ante la escalada del conflicto en Oriente Medio, ha restringido sus exportaciones para proteger su mercado interno.
Uno de los mayores exportadores mundiales de gas licuado y fertilizantes. Los ataques iraníes han afectado parte de su infraestructura de exportación. La reparación lleva tiempo.
Exportador relevante de fertilizantes, azufre y petroquímicos. Activos energéticos y de producción en la región han sufrido daños directos como consecuencia del conflicto.
Europa depende de estos cuatro países para una parte sustancial de los fertilizantes que usa su agricultura. Cuando los cuatro fallan a la vez — por sanciones, por decisión política o por daños físicos — no hay sustituto inmediato. El precio de la urea ya ha subido. El campo lo nota primero. El consumidor, después.